Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Precalienta el horno y prepara las patatas
Precalienta el horno a 220 °C. Lava las patatas y córtalas en rodajas de aproximadamente 4 mm de grosor. Mézclalas con 10 ml de aceite de oliva, 1,2 g de sal y la pimienta negra. Distribúyelas en una sola capa sobre una bandeja forrada con papel de horno.
Prehornea las patatas
Hornéalas durante 15 minutos a 220 °C. Después, dales la vuelta para que se hagan de manera uniforme; los bordes deberían empezar a dorarse.
Añade las verduras
Corta el calabacín en medias lunas de aproximadamente 1 cm de grosor y parte los tomates por la mitad. Pica el ajo bien fino. Distribuye las verduras con el ajo y el orégano entre las patatas, rocíalas con los 5 ml de aceite restantes y espolvoréalas con los 0,8 g de sal restantes. Hornea durante 10 minutos más.
Gratina la mozzarella
Desgarra la mozzarella en trozos pequeños y distribúyelos sobre las verduras. Vuelve a meter la bandeja en el horno durante 3 o 4 minutos, solo hasta que el queso se ablande y empiece a brillar. Al sacarla del horno, rocía el plato con 5 ml de zumo de limón.
Prepara la rúcula fresca y sirve
Mezcla la rúcula con los 10 ml de zumo de limón restantes. Reparte las patatas con las verduras y la mozzarella en dos platos y sírvelas con la rúcula. Sirve el plato enseguida, mientras los bordes de las patatas siguen crujientes.

