Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepare las albóndigas de pavo
En un bol, mezcle la carne de pavo, el huevo, el pan rallado, el pimentón ahumado, el comino, la pimienta negra y 2 g de sal. Divida la mezcla en 16 porciones iguales y, con las manos humedecidas, forme las albóndigas. Pique la cebolla fina, corte el pimiento en dados pequeños y pique el ajo.
Dore las albóndigas
Caliente 15 ml de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Dore las albóndigas durante 6 a 8 minutos, dándoles la vuelta de vez en cuando para que se doren por todos los lados. No es necesario que estén completamente hechas todavía; resérvelas en un plato.
Prepare la base de la salsa
Añada a la misma sartén los 15 ml de aceite restantes, la cebolla y el pimiento. Sofría durante 7 a 8 minutos a fuego medio, hasta que el pimiento se ablande y se dore ligeramente por los bordes. Incorpore el ajo y el concentrado de tomate, y sofría 1 minuto más.
Termine de cocinar las albóndigas en la salsa
Añada el tomate troceado y mezcle. Vuelva a poner en la sartén las albóndigas y los jugos que hayan soltado, tape y cocine a fuego lento durante 12 a 15 minutos. La salsa debe burbujear suavemente y espesarse; la albóndiga más grande debe alcanzar al menos 74 °C en el centro.
Cocine la polenta
Mientras se cocinan las albóndigas, lleve a ebullición en una olla 800 ml de agua con 3 g de sal. Añada la polenta poco a poco mientras bate constantemente, baje el fuego y remueva durante 3 a 5 minutos, hasta que espese y quede suave. Siga también el tiempo indicado en el envase; deje reposar la polenta cocida durante 2 minutos.
Termine y sirva
Incorpore a la salsa el zumo de limón y el perejil picado. La acidez del limón equilibrará el dulzor del pimiento y el tomate; la salsa debe quedar fresca, no demasiado ácida. Reparta la polenta en los platos y sirva encima las albóndigas con la salsa.

