Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepara las verduras
Corta la cebolla, la zanahoria y el apio en dados pequeños. Pica el ajo fino y desgarra o pica las hojas de salvia. Escurre y enjuaga las alubias blancas.
Sofríe la base de verduras
Calienta 20 ml de aceite de oliva en una olla a fuego medio. Añade la cebolla, la zanahoria y el apio, y sofríe durante 7–8 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que las verduras se ablanden y la cebolla empiece a dorarse por los bordes. Incorpora el ajo, la salvia y el pimentón ahumado, y sofríe 30 segundos más.
Cocina el ragú de alubias
Añade los tomates troceados, las alubias blancas, 2 g de sal y la pimienta negra. Lleva a ebullición suave y cocina sin tapar durante 15–18 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la salsa espese y cubra las alubias. Incorpora el vinagre balsámico y el zumo de limón; el ragú debe tener un sabor intenso, ligeramente ácido y no quedar aguado.
Cocina la polenta
Mientras se cocina el ragú, lleva a ebullición 900 ml de agua con 4 g de sal en otra olla. Añade la polenta poco a poco mientras bates constantemente. Baja el fuego y cocina según las instrucciones del envase, normalmente durante 5–8 minutos, removiendo con frecuencia para que no se pegue. La polenta debe quedar suave y cremosa; si espesa demasiado, incorpora 30 ml de agua caliente, reservada de los 900 ml medidos antes de añadir la polenta.
Ajusta el sabor y sirve
Pica el perejil e incorpóralo al ragú. Prueba y, si hace falta, ajusta la sal utilizando la cantidad restante de los 6 g ya medidos. Sirve inmediatamente: pon polenta en cada plato y reparte el ragú por encima.
