Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepara los ingredientes
Precalienta el horno a 200 °C. Corta el calabacín en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor. Pica el perejil, prensa el ajo y ralla finamente la piel del limón; después, exprímelo. Pica las alcaparras en trozos grandes. Seca los filetes con papel de cocina.
Dora el calabacín
Calienta 20 ml de aceite de oliva en una sartén grande. Dora el calabacín en una sola capa; si no cabe, cocínalo en dos tandas. Hazlo durante unos 3 minutos por cada lado, hasta que esté tierno y presente zonas bien doradas. Espolvorea con 2 g de sal y 0,3 g de pimienta negra; después, resérvalo.
Cuece la polenta cremosa
Lleva a ebullición 700 ml de agua y 300 ml de leche en una olla. Añade 3 g de sal y vierte la polenta poco a poco, sin dejar de remover. Baja el fuego y cuécela, removiendo con frecuencia, durante el tiempo indicado en el envase —normalmente de 5 a 8 minutos—, hasta que espese y pierda el sabor a grano crudo. Incorpora la mantequilla y el parmesano, tapa la olla y retírala del fuego.
Hornea la trucha
Coloca los filetes con la piel hacia abajo en una bandeja forrada con papel de horno. Úntalos con 10 ml de aceite de oliva, sazónalos con los 2 g de sal restantes y añade los 0,7 g de pimienta restantes. Hornéalos a 200 °C durante unos 10 a 13 minutos, según el grosor; la carne debe quedar opaca y separarse fácilmente en lascas.
Termina la salsa y sirve
Mezcla las alcaparras, el perejil picado, el ajo, la ralladura de limón, el zumo de limón y los 15 ml de aceite de oliva restantes. Remueve brevemente la polenta; si se ha espesado demasiado, aligérala con 1 o 2 cucharadas de agua caliente. Reparte la polenta y el calabacín en los platos, añade la trucha y coloca por encima la salsa de limón y alcaparras con una cuchara.
