Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Forma las albóndigas
Mezcla la carne picada con el huevo, el pan rallado, 3 g de sal y la mitad de la pimienta negra. Forma 16 albóndigas de tamaño aproximadamente igual y déjalas en un plato.
Dora las albóndigas
Calienta 15 ml de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Dora las albóndigas en una sola capa por todos los lados, unos 6–8 minutos en total, hasta que estén bien doradas por fuera. No es necesario que estén completamente hechas por dentro todavía. Retíralas y déjalas en un plato.
Prepara la salsa de pimiento
Pica finamente la cebolla, el pimiento y el ajo. Añade el aceite restante a la misma sartén y cocina la cebolla y el pimiento durante 5 minutos a fuego medio, hasta que se ablanden. Incorpora el ajo y el pimentón molido y calienta durante 30 segundos. Añade el tomate triturado, 150 ml de agua, el vinagre, los 3 g de sal restantes y el resto de la pimienta. Remueve y lleva a ebullición suave.
Termina de cocinar las albóndigas en la salsa
Vuelve a poner las albóndigas doradas en la sartén y mézclalas suavemente con la salsa. Tapa y cocina a fuego lento durante 15–18 minutos. Dales la vuelta a mitad de la cocción. Al final, comprueba una albóndiga: debe estar completamente cocinada en el centro.
Prepara la polenta
Mientras se terminan de cocinar las albóndigas, lleva a ebullición 500 ml de agua y 300 ml de leche en una olla. Sin dejar de batir, añade la sémola de maíz poco a poco y después baja el fuego. Cocina durante 8–10 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que la polenta espese y se ablande. Retira del fuego e incorpora la mantequilla, el parmesano y la pizca de pimienta negra restante.
Termina y sirve
Pica finamente el perejil. Reparte la polenta en cuatro platos, coloca encima las albóndigas y la salsa, y espolvorea con el perejil. Sirve de inmediato, mientras la polenta siga cremosa.

