Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Cuece las patatas parcialmente
Precalienta el horno a 220 °C. Corta las patatas en trozos de tamaño uniforme, ponlas en una olla, cúbrelas con agua y cuécelas durante 12–15 minutos, hasta que puedas pincharlas fácilmente con un cuchillo, pero sin que se deshagan. Escúrrelas y déjalas evaporar durante un minuto.
Hornea las patatas hasta que queden crujientes
Distribuye las patatas en una bandeja cubierta con papel de horno, cháfalas ligeramente con la base de un vaso hasta que tengan aproximadamente 1,5 cm de grosor y mézclalas con 25 ml de aceite de oliva y 1 g de sal. Hornéalas durante 23 minutos, hasta que la base y los bordes empiecen a dorarse.
Prepara la mezcla de tomates
Corta los tomates por la mitad, la cebolla en gajos finos, las aceitunas por la mitad y pica el ajo muy fino. Mézclalos en un bol con los 10 ml de aceite restantes, el orégano y 1 g de sal. Ralla finamente la piel del limón y exprímelo; reserva ambas cosas por ahora.
Añade el bacalao y los tomates
Seca los filetes con papel de cocina y distribúyelos en la bandeja entre las patatas. Sazónalos con el 1 g de sal restante, pimienta negra y la ralladura de limón. Reparte la mezcla de tomates alrededor de los filetes, no encima, para que la superficie del pescado se hornee y no quede como cocida al vapor. Hornea durante 12–15 minutos más; el bacalao está listo cuando queda opaco, se separa fácilmente en lascas y alcanza los 63 °C en la parte más gruesa.
Termina y sirve
Pica el perejil y espolvoréalo sobre el bacalao y las verduras asados. Rocía con el zumo de limón reservado y sirve enseguida, mientras los bordes de las patatas siguen crujientes. Si queda jugo de tomate en la bandeja, viértelo sobre el pescado con una cuchara.

