Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Asa la calabaza
Precalienta el horno a 220 °C. Corta la calabaza en dados de unos 2 cm y la cebolla en gajos. Mézclalas con 20 ml de aceite de oliva, 1 g de sal y pimienta negra. Extiéndelas en una sola capa sobre una bandeja y ásalas durante 25–30 minutos, hasta que la calabaza se dore por los bordes y quede tierna por dentro.
Cuece la quinoa
Enjuaga la quinoa en un colador bajo el grifo de agua fría durante unos 30 segundos. Ponla en una olla con 280 ml de agua y 1 g de sal. Llévala a ebullición, tapa la olla y cuécela a fuego lento durante 15 minutos. Retírala del fuego y déjala reposar tapada otros 5 minutos; después, sepárala con un tenedor.
Tuesta las semillas
Mientras se asa la calabaza, pon las semillas de calabaza en una sartén seca. Tuéstalas a fuego medio durante 2–3 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que se hinchen ligeramente y desprendan su aroma. Pásalas a un plato.
Saltea las gambas rápidamente
Pica el ajo y el perejil. Seca las gambas y sazónalas con el 1 g de sal restante. Calienta los 10 ml de aceite restantes en una sartén; añade las gambas, el pimentón ahumado y el comino. Saltéalas durante unos 2 minutos, dales la vuelta, añade el ajo y cocina 1–2 minutos más, hasta que estén rosadas y opacas. Retira la sartén del fuego.
Termina y sirve
Ralla la piel de la lima y exprime el zumo. Incorpora a las gambas el zumo de lima y la mitad del perejil. Reparte la quinoa en dos cuencos y añade la calabaza asada con la cebolla y las gambas. Espolvorea con la ralladura de lima, el resto del perejil y las semillas tostadas. Sirve caliente.



