Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Cuece la cebada
Enjuaga la cebada con agua fría. Ponla en una olla con 700 ml de agua y 2 g de sal. Lleva a ebullición, baja el fuego y cuece a fuego lento, con la olla ligeramente destapada, durante 35–40 minutos, hasta que esté tierna pero mantenga su forma. Si queda agua en la olla, escúrrela.
Prepara los muslos y la zanahoria
Precalienta el horno a 210 °C. Seca los muslos con papel de cocina y mézclalos con 10 ml de aceite, 5 g de sal y la pimienta negra. Colócalos en una bandeja con la piel hacia arriba. Pela las zanahorias, córtalas a lo largo en bastones gruesos y mézclalas en otra bandeja con los 10 ml de aceite restantes, 1 g de sal y el comino. Asa ambas bandejas durante 35 minutos; dale la vuelta a las zanahorias a mitad de la cocción.
Prepara el glaseado de albaricoque
Pica finamente los albaricoques secos y ponlos en una cacerola pequeña con 120 ml de agua. Añade la harissa, la miel, la ralladura fina de limón y el ajo machacado. Cuece a fuego lento durante 8–10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que los albaricoques se ablanden y la mezcla espese ligeramente. Exprime el zumo del limón entero en la cacerola y mezcla.
Termina de asar con el glaseado
Pasados 35 minutos, pincela los muslos con aproximadamente la mitad del glaseado. Ásalos durante 10–15 minutos más, hasta que la piel se dore y la carne esté bien hecha; la parte más gruesa, junto al hueso, debe alcanzar al menos 75 °C. Retira las zanahorias cuando estén tiernas y doradas por los bordes. Sirve el glaseado restante en la mesa.
Sirve
Mezcla la cebada cocida con el perejil picado y repártela entre cuatro platos. Añade las zanahorias asadas y dos muslos de pollo a cada plato. Sirve caliente con el glaseado restante; el dulzor de los albaricoques queda equilibrado por el zumo de limón y el picante de la harissa.



