Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepara la masa
En un bol, bate con unas varillas la harina de garbanzos, el agua, 15 ml de aceite de oliva, 4 g de sal y la mitad de la pimienta negra. Deja reposar la masa durante 20 minutos para que la harina absorba el agua.
Asa las verduras
Precalienta el horno a 230 °C. Corta el calabacín en medias lunas de aproximadamente 1,5 cm de grosor, la cebolla en gajos y los tomates por la mitad. Distribúyelos en una bandeja cubierta con papel de horno, rocíalos con 15 ml de aceite, añade el 1 g de sal restante y la pimienta restante. Hornea durante 20–22 minutos, hasta que el calabacín esté tierno y dorado por los bordes.
Hornea la socca
Mientras se asan las verduras, mete en el horno una bandeja metálica vacía de aproximadamente 30 × 40 cm. Cuando esté caliente, sácala con cuidado, úntala con los 5 ml de aceite restantes y vierte la masa en ella. Vuelve a meterla en el horno y hornea durante 14–17 minutos, hasta que la superficie esté cuajada y los bordes, dorados y crujientes.
Termina la ensalada de tomate
Ralla la piel del limón y exprime el zumo. En un bol, mezcla los tomates asados con las alcaparras, el ajo picado muy fino, el perejil, la ralladura y el zumo de limón, y los últimos 5 ml de aceite de oliva. Prueba y ajusta: la acidez del limón debe equilibrar el dulzor de las verduras asadas y el sabor salado de las alcaparras.
Corta y sirve
Corta la socca en cuatro porciones. Reparte sobre cada una el calabacín y la cebolla asados, la ensalada de tomate y la rúcula. Sirve enseguida, mientras los bordes de la socca siguen crujientes.


