Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Cuece la polenta
Lleva el agua a ebullición en una olla y añade 2 g de sal. Incorpora la polenta poco a poco mientras bates sin parar. Cuécela según las instrucciones del envase, normalmente de 3 a 5 minutos, hasta que la mezcla espese. Retira del fuego e incorpora la mantequilla y el parmesano.
Deja que la polenta se endurezca
Extiende la polenta sobre una bandeja forrada con papel de horno hasta formar un rectángulo de aproximadamente 1,5 cm de grosor. Déjala enfriar y endurecer durante 20 minutos; después, córtala en bastones de unos 2 cm de ancho.
Hornea los bastones
Precalienta el horno a 220 °C. Pincela los bastones con aceite de oliva y hornéalos de 18 a 22 minutos. Dales la vuelta después de unos 12 minutos; estarán listos cuando tengan los bordes dorados y la superficie firme y ligeramente crujiente.
Saltea los champiñones
Mientras se hornean los bastones, corta los champiñones en láminas y pica la chalota muy fina. Saltea los champiñones en una sartén sin aceite durante 3 o 4 minutos, para que suelten el agua y esta se evapore. Añade la chalota, el ajo prensado, el tomillo, la pimienta negra y el 1 g de sal restante. Saltea otros 3 o 4 minutos, hasta que los champiñones se doren y la chalota se ablande.
Prepara el dip y sirve
Mezcla la bryndza con la nata agria y el zumo de limón hasta obtener un dip cremoso. Pica el cebollino muy fino e incorpóralo. Prueba la mezcla: la bryndza aportará el punto salado y el limón, un agradable toque ácido. Sirve los bastones calientes con los champiñones y el dip.



