Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Cuece las patatas
Corta las patatas en trozos uniformes, ponlas en una olla y cúbrelas con agua. Cuécelas a fuego medio durante 18–22 minutos, hasta que se puedan pinchar fácilmente con un tenedor. Escúrrelas y déjalas reposar 2 minutos para que se evapore la humedad restante.
Prepara la masa y las ciruelas
Pasa las patatas aún calientes por un pasapurés o aplástalas hasta que queden finas y déjalas enfriar durante 10 minutos. Incorpora la harina, el huevo, 30 g de mantequilla blanda y la sal. Mezcla solo hasta obtener una masa tierna. Lava y seca las ciruelas; quítales el hueso con cuidado para que queden lo más enteras posible.
Envuelve las ciruelas
Divide la masa en 12 porciones iguales. Aplana cada porción en la palma de la mano, coloca una ciruela en el centro y añade 3 g de azúcar en el hueco que ha dejado el hueso. Cierra bien la masa alrededor de la fruta y forma una bola; si se pega, humedécete ligeramente las manos con agua.
Cuece las bolas
Lleva 2 l de agua a ebullición suave en una olla grande. Introduce las bolas por tandas para que tengan espacio y cuécelas durante 8–10 minutos desde el momento en que suban a la superficie. Retíralas con una espumadera y déjalas escurrir brevemente.
Tuesta el pan rallado
Mientras se cuecen las bolas, derrite 60 g de mantequilla en una sartén. Añade el pan rallado y tuéstalo a fuego medio-bajo durante 5–7 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que esté dorado de manera uniforme y desprenda aroma, pero sin oscurecerse. Retira la sartén del fuego e incorpora 24 g de azúcar y la canela.
Termina y sirve
Reboza las bolas aún calientes y escurridas en el pan rallado y repártelas en platos. Rocía cada ración con 2,5 ml de zumo de limón, que equilibrará el dulzor de las ciruelas y el pan rallado con mantequilla. Sírvelas calientes, cuando la masa esté tierna y la cobertura aún crujiente.



