Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Empieza a asar las patatas
Precalienta el horno a 220 °C. Lava las patatas y córtalas en gajos de unos 2 cm de grosor. Mézclalas con 15 ml de aceite de oliva, 5 g de sal y 0,5 g de pimienta. Distribúyelas en una sola capa sobre una bandeja y hornéalas durante 20 minutos.
Prepara el puerro y las chuletas
Corta el puerro por la mitad a lo largo, enjuágalo bien y córtalo en medias lunas finas. Seca las chuletas con papel de cocina y sazónalas por ambos lados con los 3 g de sal y los 0,5 g de pimienta restantes.
Dora las chuletas
Calienta los 10 ml de aceite de oliva restantes en una sartén grande a fuego medio-alto. Dora las chuletas unos 3–4 minutos por cada lado, hasta que se forme una costra dorada. Comprueba la temperatura en la parte más gruesa: debe alcanzar los 63 °C. Pasa las chuletas a un plato y déjalas reposar durante 3 minutos.
Prepara la salsa de cerveza
Baja el fuego a medio y derrite la mantequilla en la misma sartén. Añade el puerro y cocínalo durante 4 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que se ablande sin dorarse. Vierte la cerveza y déjala hervir suavemente durante 4–5 minutos, hasta que su volumen se reduzca aproximadamente a la mitad. Añade el caldo, la nata, el tomillo y el 1 g de sal restante. Cocina la salsa a fuego lento durante 4 minutos; después, incorpora el zumo de limón y los jugos que hayan soltado las chuletas durante el reposo.
Termina el plato y sírvelo
Tras 20 minutos de horneado, dales la vuelta a las patatas y hornéalas otros 15–20 minutos, hasta que estén doradas por fuera y tiernas en el centro. Introduce las chuletas en la salsa caliente durante el último minuto y dales la vuelta para cubrirlas. Sírvelas con las patatas asadas y la salsa.



