Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepara los jamoncitos
Precalienta el horno a 210 °C. Seca los jamoncitos con papel de cocina, colócalos en una bandeja forrada con papel de horno y úntalos con aceite neutro. Sazona de manera uniforme con pimienta.
Hornea el pollo y prepara el glaseado
Hornea los jamoncitos durante 30 minutos a 210 °C. Mientras tanto, mezcla con unas varillas en un cazo pequeño el miso, la salsa de soja, la miel, el vinagre de arroz, el jengibre, el ajo, el aceite de sésamo y el agua. Cocina a fuego lento durante 2–3 minutos, hasta que el glaseado espese ligeramente; después, retíralo del fuego.
Cuece el arroz y marina los pepinos
Enjuaga el arroz con agua fría, ponlo en una olla y añade 420 ml de agua y 2 g de sal. Lleva a ebullición, tapa y cuece a fuego muy bajo durante 12 minutos; después, retíralo del fuego y déjalo reposar tapado durante 10 minutos. Corta el pepino en rodajas finas y mézclalo con el vinagre de arroz, el azúcar y 2 g de sal. Déjalo reposar al menos 15 minutos.
Glasea y termina de hornear los jamoncitos
Tras 30 minutos de horneado, pinta los jamoncitos con aproximadamente la mitad del glaseado y vuelve a meterlos en el horno durante 8–10 minutos. El glaseado debe quedar brillante y caramelizado en algunos puntos, pero no quemado. Comprueba el jamoncito más grueso junto al hueso: la carne debe estar bien cocinada y alcanzar al menos 75 °C. Calienta brevemente el glaseado restante y sírvelo con el plato.
Termina el plato y sirve
Ahueca el arroz con un tenedor. Reparte el arroz entre cuatro platos, añade dos jamoncitos a cada uno y sirve los pepinos. Espolvorea con semillas de sésamo y acompaña cada plato con el glaseado caliente restante. Los pepinos aportan un toque fresco y ácido que equilibra el sabor dulce y salado del pollo.



