Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepara la calabaza
Precalienta el horno a 220 °C. Corta la calabaza en dados de unos 2 cm, mézclala con 10 ml de aceite de oliva, 2 g de sal y pimienta negra. Extiéndela en una sola capa sobre una bandeja de horno.
Asa la calabaza
Hornea la calabaza durante 23–27 minutos a 220 °C y dale la vuelta a los 15 minutos. Estará lista cuando esté tierna por dentro y algunos bordes se hayan dorado.
Sofríe el trigo sarraceno
Mientras se asa la calabaza, pica la cebolla finamente. Calienta los 10 ml de aceite restantes en una olla y sofríe la cebolla durante 4 minutos a fuego medio, hasta que se ablande y quede transparente. Añade el trigo sarraceno y tuéstalo durante 2 minutos, removiendo constantemente.
Cuece el pilaf y tuesta las semillas
Vierte 500 ml de agua sobre el trigo sarraceno, añade 2 g de sal y lleva a ebullición. Tapa la olla y cuece a fuego muy bajo durante 12–15 minutos, hasta que se absorba el agua. Retira del fuego y deja reposar tapado durante 8 minutos. Mientras tanto, tuesta las semillas de calabaza en una sartén sin aceite durante 2–3 minutos, hasta que desprendan aroma y empiecen a crepitar ligeramente; pásalas a un plato.
Ajusta el sabor y sirve
Pica finamente las hojas de salvia. Incorpora con cuidado al pilaf reposado la calabaza asada, la salvia y el vinagre de sidra. Prueba y, si hace falta, ajusta de sal para que destaque el ligero toque ácido del vinagre. Espolvorea por encima las semillas tostadas y sirve caliente.


