Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepara los ingredientes
Limpia los champiñones y córtalos en láminas de unos 5 mm de grosor. Pica el ajo muy fino. Ralla el parmesano y deshoja el tomillo.
Empieza a cocinar la polenta
En una olla, lleva el agua, la leche y 3,5 g de sal casi a ebullición. Sin dejar de batir con unas varillas, añade la polenta poco a poco para evitar que se formen grumos.
Cuece la polenta hasta que quede suave
Baja el fuego al mínimo y cuece la polenta durante 20 a 25 minutos. Remueve a menudo con una cuchara de madera, sobre todo por el fondo de la olla; estará lista cuando quede blanda y cremosa, sin una textura granulosa y dura.
Saltea los champiñones
Mientras se cuece la polenta, calienta el aceite de oliva en una sartén amplia. Añade los champiñones en una sola capa y déjalos 3 minutos sin remover para que se doren. Después, remuévelos y saltéalos otros 4 a 5 minutos, hasta que se evapore el líquido y los bordes se doren. Añade el ajo, el tomillo, los 1,5 g de sal restantes y la pimienta; remueve durante 1 minuto más. Retira la sartén del fuego e incorpora el zumo de limón.
Termina y sirve
Incorpora la mantequilla y el parmesano a la polenta cocida y remueve hasta que se fundan por completo. Reparte la polenta en cuatro platos calientes y coloca encima los champiñones salteados. Sirve inmediatamente, mientras la polenta esté cremosa.


