Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Cuece la cebada
Enjuaga la cebada en un colador. En una olla, lleva a ebullición 1,2 l de agua con 4 g de sal, añade la cebada y cuécela a fuego lento durante 30–35 minutos, hasta que esté tierna pero mantenga la forma. Escúrrela.
Asa la remolacha
Precalienta el horno a 210 °C. Pela la remolacha y córtala en dados de unos 2 cm. Mézclala con el aceite de oliva, 2 g de sal y la pimienta negra; distribúyela en una sola capa sobre una bandeja y ásala durante 30–35 minutos. A mitad de cocción, dales la vuelta a los dados; deben quedar tiernos y ligeramente dorados por los bordes.
Dora la cebolla y sazona la cebada
Mientras se asa la remolacha, derrite la mantequilla en una sartén. Añade la cebolla roja picada fina y cocínala a fuego medio durante 6–8 minutos, hasta que se ablande y se dore ligeramente por algunas partes. Incorpora la cebada escurrida, 15 ml de vinagre de sidra de manzana y 1 g de sal. Caliéntala durante 2 minutos y retírala del fuego.
Prepara el queso quark con rábano picante
Mezcla en un bol el queso quark con la crema agria y el rábano picante rallado. Añade 1 g de sal y prueba la mezcla: debe tener un punto ácido y un sabor marcado a rábano picante. Si está muy fuerte, déjala reposar un minuto y vuelve a mezclar.
Tuesta las semillas y sirve
Tuesta las semillas de calabaza en seco en una sartén limpia durante 2–3 minutos, sacudiéndola de vez en cuando; retírala del fuego cuando empiecen a desprender aroma y algunas semillas crepiten ligeramente. Incorpora el eneldo picado y los 5 ml restantes de vinagre de sidra de manzana a la cebada caliente. Reparte la cebada en los platos, añade la remolacha asada y el queso quark con rábano picante y espolvorea las semillas por encima. Sirve caliente.



