Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Hornea las patatas
Precalienta el horno a 220 °C. Corta las patatas en dados de aproximadamente 2 cm y mézclalas con 5 g de aceite de oliva, 1 g de sal y 0,4 g de pimienta negra. Extiéndelas en una sola capa sobre una bandeja y hornéalas durante 22–25 minutos, hasta que estén tiernas y doradas por los bordes.
Saltea el puerro y los champiñones
Corta los champiñones en láminas y el puerro en rodajas finas. Calienta 4 g de aceite de oliva en una sartén apta para horno, añade el puerro y saltéalo durante 2 minutos. Incorpora los champiñones y cocina durante otros 5–6 minutos, removiendo de vez en cuando, para que se evapore el agua que suelten y los champiñones se doren ligeramente por los bordes. Sazona con 0,5 g de sal y 0,3 g de pimienta negra.
Prepara y hornea la frittata
Bate los huevos con las claras y el requesón en un bol hasta obtener una mezcla homogénea. Incorpora el cebollino picado fino, 1 g de sal y los 0,3 g restantes de pimienta negra. Vierte la mezcla sobre los champiñones y el puerro salteados. Baja la temperatura del horno a 190 °C y hornea la frittata durante 15–18 minutos, hasta que el centro esté cuajado, pero la superficie siga clara y jugosa.
Prepara una ensalada fresca
Corta los rábanos en láminas finas y el pepino en medias lunas. Mezcla el zumo de limón con la mostaza de Dijon y los 3 g restantes de aceite de oliva. Aliña las verduras y sazónalas con los 0,5 g restantes de sal y los 0,3 g de pimienta negra.
Sirve
Deja reposar la frittata horneada durante 2 minutos y después córtala en dos porciones. Sírvela caliente con las patatas doradas y la ensalada fresca. El centro de la frittata debe estar cuajado, pero seguir tierno al cortarlo.



