Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepara el calabacín y el ajo
Precalienta el horno a 220 °C. Corta el calabacín en trozos de aproximadamente 2 cm y distribúyelos en una bandeja de horno. Añade el diente de ajo sin pelar, rocía con 20 ml de aceite de oliva y espolvorea 1,2 g de sal.
Asa las verduras
Asa el calabacín y el ajo durante 22 a 25 minutos a 220 °C, hasta que el calabacín se dore por los bordes y se pueda atravesar fácilmente con un tenedor. Retira el ajo cuando esté blando; si aún no lo está, déjalo asarse junto con el calabacín.
Tuesta las semillas
Mientras se asa el calabacín, tuesta las semillas de girasol en una sartén sin aceite a fuego medio durante 3 a 4 minutos. Remueve con frecuencia; cuando estén doradas y desprendan aroma, reserva 5 g para el final y deja que el resto se enfríe un poco.
Tritura la salsa
Pon el calabacín asado en una batidora. Exprime el ajo para sacar la pulpa de la piel y añádela al calabacín junto con 30 g de semillas tostadas, la albahaca, el caldo, el zumo de limón, los 5 ml de aceite de oliva restantes, 2 g de sal y la pimienta negra. Tritura hasta obtener una mezcla homogénea; la salsa debe quedar espesa, pero caer fácilmente de una cuchara.
Calienta brevemente y sirve
Pasa la salsa a un cazo pequeño y caliéntala a fuego lento durante 2 a 3 minutos, removiendo constantemente y sin dejar que hierva con fuerza. Pruébala: ajusta el punto de sal con los 0,2 g restantes y comprueba que la acidez del limón esté equilibrada. Sírvela caliente y espolvoréala con las semillas reservadas.



