Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepara la carne y el horno
Precalienta el horno a 200 °C. Seca el solomillo, retira las posibles membranas y úntalo con 5 g de sal, pimienta negra y las hojas de tomillo. Pica la chalota muy fina.
Cuece la polenta
En un cazo, calienta el agua con la leche y 2 g de sal hasta justo antes del punto de ebullición. Añade la polenta poco a poco sin dejar de batir, baja el fuego y cuece durante 20 a 25 minutos; remueve a menudo para que no se pegue. Retira del fuego e incorpora la mantequilla y el parmesano.
Dora y termina de cocinar el solomillo
Calienta 15 ml de aceite en una sartén apta para el horno. Dora el solomillo por todos los lados, unos 2 minutos por cada lado más ancho, hasta que se forme una costra dorada. Mete la sartén en el horno y asa durante 8 a 12 minutos, hasta que la parte más gruesa de la carne alcance entre 63 y 65 °C. Pasa la carne a un plato y déjala reposar al menos 5 minutos.
Termina la salsa de cerezas
Añade la chalota a la misma sartén y cocínala durante 2 minutos, removiendo. Vierte el caldo y el vinagre balsámico, y añade las cerezas y la miel. Cuece a fuego lento durante 6 a 8 minutos, hasta que la salsa se reduzca y las cerezas se ablanden, pero mantengan su forma. Sazona con el 1 g de sal restante.
Saltea las espinacas y sirve
Calienta los 5 ml de aceite restantes en una sartén pequeña. Añade las espinacas y el 1 g de sal restante, remueve y saltéalas durante 1 a 2 minutos, solo hasta que se marchiten. Corta el solomillo en rodajas. Reparte la polenta, las espinacas y la carne en los platos y añade la salsa de cerezas.


