Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Cuece la cebada
Enjuaga la cebada. En una olla, lleva a ebullición 1 200 ml de agua con 4 g de sal, añade la cebada y cuécela a fuego lento durante 25 a 30 minutos, hasta que esté tierna, pero aún ligeramente firme al morderla. Escúrrela bien.
Dora los espárragos y las semillas
Corta los extremos leñosos de los espárragos. Tuesta las semillas de calabaza en una sartén seca durante 2 a 3 minutos, hasta que desprendan su aroma y empiecen a crepitar ligeramente; después, resérvalas. Añade 10 g de aceite de oliva a la sartén y saltea los espárragos a fuego medio-alto durante 5 a 7 minutos, hasta que se doren por partes pero sigan firmes. Sazónalos con 1 g de sal y 0,1 g de pimienta negra.
Dora la trucha
Seca los filetes con papel de cocina. Espolvoréalos con los 3 g de sal restantes y 0,2 g de pimienta negra. Calienta 10 g de aceite de oliva en una sartén. Coloca la trucha con la piel hacia abajo y presiónala con una espátula durante unos 20 segundos para que la piel se dore de manera uniforme. Cocínala durante 4 a 5 minutos, dale la vuelta y termina de cocinarla 1 a 2 minutos más, hasta que la carne esté opaca y se separe fácilmente.
Aliña la cebada al limón
Mezcla con la cebada escurrida los 10 g de aceite de oliva restantes, la ralladura fina del limón, 25 ml de zumo de limón, las alcaparras escurridas y el eneldo picado fino. Prueba y, si es necesario, ajusta la acidez con un poco del zumo de limón restante; la cebada debe quedar fresca, no ácida.
Sirve
Reparte la cebada al limón en los platos y añade los espárragos salteados y un filete de trucha. Espolvorea las semillas de calabaza y sirve enseguida, mientras la piel de la trucha está crujiente y los espárragos, calientes.


