Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Prepara el boniato
Precalienta el horno a 220 °C. Lava el boniato y córtalo en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor. Distribúyelas en una bandeja cubierta con papel de horno, rocíalas con 20 ml de aceite de oliva y espolvoréalas con 1 g de alcaravea, 2 g de sal y pimienta negra.
Asa el boniato
Hornéalo durante 25-30 minutos y dales la vuelta a las rodajas cuando hayan pasado 15 minutos. Deben quedar tiernas también por el centro y ligeramente doradas por los bordes; procura que no se resequen.
Tuesta las semillas
Mientras se asa el boniato, pon las semillas de girasol en una sartén seca. Tuéstalas durante 2-3 minutos a fuego medio, removiendo a menudo, hasta que empiecen a desprender aroma y se doren ligeramente por algunos puntos. Retíralas del fuego.
Tritura la crema de alubias
Pon en la batidora las alubias escurridas, los 10 ml restantes de aceite de oliva, 1 g de alcaravea, el ajo pelado, el agua y el zumo de todo el limón. Añade la ralladura fina de la mitad del limón y el 1 g de sal restante. Tritura hasta obtener una crema homogénea.
Termina y sirve
Reparte la crema de alubias en los platos y coloca encima las rodajas calientes de boniato. Espolvorea con las semillas de girasol tostadas y el perejil picado. Sirve enseguida, mientras el boniato está caliente y las semillas crujientes.


