Preparación
Sigue los pasos y prueba mientras cocinas.
Pon las alubias en remojo
Enjuaga las alubias, cúbrelas con 1,5 l de agua fría y déjalas en remojo entre 8 y 12 horas. Después, escurre el agua y vuelve a enjuagarlas.
Cuece las alubias hasta que estén casi tiernas
Pon las alubias en una olla, cúbrelas con 2 l de agua limpia y lleva a ebullición. Baja el fuego, añade 3 g de sal y cuece a fuego lento, con un hervor suave, durante unos 45 a 60 minutos. Las alubias deben estar tiernas, pero conservar su forma. Escúrrelas y mide 250 ml del líquido de cocción.
Prepara la base de tomate
Precalienta el horno a 190 °C. Pica finamente la cebolla, la zanahoria y el apio. Calienta el aceite de oliva en una olla amplia y sofríe las verduras a fuego medio durante 8 a 10 minutos, hasta que se ablanden y la cebolla empiece a dorarse ligeramente por los bordes. Añade el ajo picado y el concentrado de tomate, y remueve durante 1 minuto. Incorpora los tomates troceados, el orégano, la hoja de laurel, la pimienta negra y los 3 g de sal restantes; deja que hierva suavemente durante 5 minutos.
Hornea las alubias en la salsa
Pon las alubias cocidas en una fuente para horno y mézclalas con la base de tomate y los 250 ml de líquido de cocción reservados. Deja la hoja de laurel en la fuente. Hornea sin cubrir a 190 °C durante unos 40 a 50 minutos, hasta que la salsa espese, aparezcan pequeñas zonas doradas en la superficie y las alubias estén completamente tiernas. Si la superficie se dora demasiado rápido, cubre la fuente holgadamente con papel de aluminio.
Termina el plato y sírvelo
Pica el perejil e incorpóralo a las alubias horneadas. Prueba la salsa: tras reducirse, debe tener un sabor intenso a tomate, ser ligeramente ácida y estar suficientemente salada. Deja reposar el plato 10 minutos para que la salsa espese un poco más y sírvelo caliente.



